Fundamentación científica de la Educación de Herbart

1. El concepto fundamental de la Pedagogía es la educabilidad del alumno. Observación. El concepto de educabilidad (ductilidad, plasticidad) es de más vasta extensión. Se extiende casi hasta los elementos de la materia. Experiencialmente se le puede seguir hasta en aquellos elementos que intervienen en el cambio material de los cuerpos orgánicos. De la educabilidad volitiva se hallan rastros en las almas de los animales más nobles. Pero la educabilidad de la voluntad para la moralidad sólo la reconocemos en el hombre.
2. La Pedagogía, como ciencia, depende de la filosofía práctica y de la psicología. Aquélla muestra el fin de la Educación, ésta, el camino, los medios, los obstáculos. Observación. Con esto se expresa también la dependencia de la Pedagogía de la experiencia, ya porque la filosofía práctica admite ser aplicada a la experiencia, ya porque la psicología arranca no sólo de la metafísica, sino también de la experiencia concebida rectamente por la metafísica. Pero el simple conocimiento humano empírico satisface tanto menos a la Pedagogía, cuanto más variable es una época respecto a su moral, sus costumbres y opiniones. Pues con ello, las abstracciones de la observación anterior abandonan poco a poco el círculo en que eran válidas.
3. Los sistemas filosóficos que admiten el fatalismo o la libertad trascendental, se excluyen por sí mismos de la Pedagogía. No pueden, en efecto, aceptar sin contradicción el concepto de educabilidad, el cual indica un tránsito de la indeterminabilidad a la consistencia.
4. La Pedagogía, sin embargo, no debe suponer educabilidad alguna ilimitada: “y la psicología tendrá que preservarse de este error”. La indeterminabilidad del niño se halla limitada por su individualidad, la determinabilidad por la educación está limitada, además, por las circunstancias de la situación y del tiempo. La consistencia del hombre adulto se prosigue interiormente y es inasequible al educador.
5. En tanto que la educación parece chocar, en los comienzos, con la naturaleza, más tarde con la propia resolución del alumno, y cuando no observa sus límites, realmente ocurre así; nace de ello una aparente confirmación para el fatalismo y para la teoría de la libertad a la vez.
6. El poder de la educación no debe ser estimado mayor; pero tampoco más pequeño de lo que es. El educador debe intentar todo cuanto pueda alcanzar; pero ha de poner cuidado en reducirse a los límites de las tentativas racionales, observando sus resultados. Para no omitir nada, habrá de tener a la vista la totalidad de la teoría de las ideas prácticas. Para interpretar y expresar rectamente las observaciones, ha de tener siempre presente la psicología.
7. En el estudio científico se separan conceptos que han de permanecer siempre unidos en la práctica. Pues la función del educador es una función ininterrumpida, que, teniéndolo todo en cuenta, debe unir siempre lo pasado con lo futuro. “Por esta razón no es suficiente para la pedagogía aquella forma de exposición que enumera, en vista de la sucesión de las edades, lo que debe hacerse sucesivamente en la educación. Esta forma, sólo servirá, secundariamente, para la vista del conjunto; tiene que preceder el estudio de la pedagogía general, ordenado conforme a los conceptos fundamentales…

Herbart, Juan Federico (s/f). Bosquejo de un curso de Pedagogía. Madrid: Editorial La Lectura, pp. 9-12.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: